Ciudad de México | INAH


Con la finalidad de analizar dos de las grandes civilizaciones de la América precolombina, desde una perspectiva antropológica, histórica y arqueológica, se llevó a cabo un conversatorio titulado “Charla entre pares. Incas y mexicas: similitudes y diferencias”, impartida por los doctores Eduardo Matos Moctezuma, de México, y Luis Millones Santagadea, del Perú.

En el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, los expertos abordaron tres aspectos principales: economía, gobierno y prácticas mortuorias en ambos imperios prehispánicos.

Sobre el primero, Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que los dos pueblos tuvieron como sustento económico la agricultura y la guerra, pero prácticamente no existió comunicación entre ellos a pesar de que se desarrollaron casi al mismo tiempo, los mexicas de 1325 a 1521, y los incas de 1438 a 1533.

Asimismo, Luis Millones, profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima, Perú, indicó que los incas mantenían organizadas perfectamente las formas de labor de la tierra en todo el imperio o Tahuantinsuyo, además, a diferencia de los mexicas, en el área andina se desarrolló con intensidad la ganadería, gracias a la domesticación y aprovechamiento de la piel y carne de las llamas.

Sobre la forma de gobierno de dichos pueblos, el arqueólogo mexicano, fundador del Proyecto Templo Mayor, comentó que en el caso de los tlatoanis mexica e inca, ambos revistieron un carácter solar, un poder absoluto, y “tanto en el lado de los Andes como en Mesoamérica, ellos son los que tienen la voz o la palabra”.

“En el caso de Tenochtitlan, a la llegada de los españoles había más de 370 pueblos sujetos al imperio mexica, los cuales tenían que pagar tributo al tlatoani (gobernante). Este personaje no necesariamente era el hijo del gobernante muerto, también se podía elegir a alguien de clase alta que había destacado en la guerra y religiosidad”.

En el caso del imperio incaico, precisó el doctor Millones, el gobernante era miembro de una de las diez familias del Cusco que tenían el control del Tahuantinsuyo. De igual forma, la persona elegida para el poder no siempre era de la descendencia del gobernante, incluso, no gozaba de los mismos privilegios que había tenido su antecesor en el trono, ya que según la concepción de los incas, los soberanos fallecidos eran seres inmortales.

“En el lugar del dirigente fallecido se colocaba su cuerpo momificado, con lo cual el personaje mantenía todos los privilegios, posesiones, servidores, esposas y  espacios  que había conquistado en vida. Por tanto, el inca elegido tenía la obligación de adueñarse de nuevos territorios para su propio bienestar y poseer recursos que le pertenecerían por siempre a él y a su momia”.

Por esta idea —puntualizó—, el Tahuantinsuyo creció tanto, se cree que lo habitaban casi nueve millones de personas, desde lo que hoy es Colombia hasta el norte de Chile y noroeste de Argentina, prácticamente toda la franja de los Andes, excepto la Amazonia.

Los expertos hablaron de Moctezuma II y Atahualpa, soberanos que les tocó encarar el momento de la conquista española hacia el siglo XVI. En el caso de los mexicas el asedio militar y religioso fue por parte de Hernán Cortés, y en el de los incas por Francisco Pizarro.

Sobre las practicas mortuorias, Eduardo Matos indicó que al tlatoani se le incineraba, al igual que a los guerreros muertos en combate o sacrificados, “todos ellos iban a acompañar al Sol en su recorrido. Al morir el huey tlatoani (gran señor), los gobernantes convocaban una especie de cónclave para elegir inmediatamente al reemplazante en quien recaería todo el poder”.

 En contraparte, dijo el catedrático peruano, para los incas el rey no moría, el cuerpo se embalsamaba y era parte de las sesiones del consejo imperial, dos personas (hombre y mujer) eran las señaladas para que interpretaran el “mensaje” del cuerpo momificado y lo dieran a conocer.

Parte de la investigación emprendida por ambos especialistas se puede revisar en el libro que editaron juntos Mexicas e Incas: Estudio comparado de los gobernantes de Mesoamérica y los Andes.

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