Del Internet de las cosas médicas, al Internet de las cosas médicas de salud pública

Adecuar los desarrollos tecnológicos para el beneficio de todos | 40 % de los mexicanos, no utilizan Internet

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Con el objetivo de llevar una vida saludable y prevenir ciertas enfermedades, se han desarrollado distintos dispositivos que monitorean nuestra salud.

Brazaletes que cuentan pasos, horas de sueño o miden la frecuencia cardíaca. Relojes inteligentes que nos avisan cuándo es momento de tomar algún medicamento o llevar algún tipo de control.

Los datos que recaban, éstos y otros dispositivos, generan información que se sube a la nube (Internet). En la mayoría de los casos, se va creando un expediente electrónico que puede ser analizado por un profesional de la salud o por esquemas de inteligencia artificial.

A este conjunto de dispositivos y aplicaciones, se le llama Internet de las cosas médicas. Este concepto se entiende como la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) a los servicios médicos, es decir, es un acercamiento médico sin contacto físico entre el profesional de la salud y el paciente.

El Dr. Salvador Villarreal Reyes, investigador del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones del CICESE, comparte que el costo aproximado para verse beneficiado por el Internet de las cosas médicas (entre el kit y el Internet) es de 10 mil pesos.

¿El Internet de las cosas médicas, es accesible para todos?

Desafortunadamente no. México, por ejemplo, cuenta con 53.4 millones de personas en situación de pobreza, de las cuales el 20% vive en un contexto rural. Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017, muestran que, aproximadamente 40% de la población no utiliza Internet. Y que su uso es un fenómeno urbano, ya que el 86% de los usuarios se concentra en estas zonas.

Otra cuestión es que, la mayoría de los dispositivos o aplicaciones médicas no se encuentran disponibles en sistemas de salud pública, a pesar de que en México es el principal esquema de atención.

“El Internet de las cosas médicas, entre otras cosas, promete monitoreo remoto de pacientes, vida asistida, salud preventiva y bienestar. Todo esto se escucha muy bonito. Pero esto sucede en Estados Unidos o Europa. ¿Cómo podemos trae ese concepto a México con tantas diferencias? Se habla mucho de bienestar, pero ¿por qué en México no hay bienestar para todos?”, reflexiona el Dr. Villarreal Reyes.

De la Internet de las cosas médicas, al Internet de las cosas médicas de salud pública
El Dr. Salvador Villareal lidera el grupo de investigación Avanzada en Redes de  Telecomunicaciones y Sistemas (ARTS), el cual se ha propuesto trabajar en el desarrollo de tecnología aplicable al contexto mexicano.

“Estamos trabajando en desarrollar protocolos para brindar soluciones de telesalud o teleconsulta, sobre anchos de banda que funcionen desde el punto de vista económico. No es lo mismo que yo ponga un enlace satelital de 1MB por segundo, a uno de 512 KB por segundo, la diferencia de precio sería significativa. Si elegimos el primero, probablemente no sería viable desplegar servicios de salud en comunidades de 100 habitantes o menos,
pero si utilizo el segundo ya podría ser costeable a nivel gobierno” explicó Villarreal.

El grupo ARTS también desarrolló para la Secretaría de Salud de Colima “a-Prevenir”, un quiosco de salud preventiva cuyo objetivo es que el paciente obtenga sus mediciones básicas: ritmo cardíaco, estatura, peso, glucosa…,  y así fomentar el automonitoreo de salud.

Con “a-Prevenir”, indicó el Dr. Villarreal, se pretende automatizar la captura de datos y brindar a la población el concepto de cuidar su salud, de medirnos y ver cómo estamos. Todo ello sin que el paciente realice una inversión monetaria.

Otra acción consiste en retomar las teleconferencias. “Estamos desarrollando codificadores para audio cardiopulmonar. Ya existen estetoscopios electrónicos que se conectan a un sistema de videoconferencia (Skype) y ya podemos tener un sistema de teleauscultación. Sin embargo, en ocasiones un soplo se convierte en dos, de una cardiopatía se convierte en otra, de un problema pulmonar se convierte en otro. ¿Por qué?

”Porque este tipo de sistemas (Skype) en realidad transmite parte de la información y el resto la adivina. Eso funciona cuando es solamente voz y no cuando es un audio cardiopulmonar. Nosotros, estamos trabajando en una solución que permite hacer transmisiones, sobre los mismos anchos de banda que ofrecen estas soluciones, pero sin meter esos problemas”, señaló el investigador del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones.

Al final, indica Villarreal, lo que se quiere es cambiar el concepto de Internet de las cosas médicas a Internet de las cosas médicas de salud pública.

“Es necesario hacer investigación multidisciplinaria para comprender cómo el concepto de Internet de las cosas médicas puede aplicarse en un país como México. Muchas veces hablamos de Big Data, de los grande avances tecnológicos, pero nos olvidamos del contexto. La información de satélites, teléfonos móviles y otras fuentes no serán la panacea para muchos de los problemas, si no consideramos el contexto o la población
objetivo al que queremos llegar”, finalizó Villarreal.

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